La publicidad busca apelar a nuestras emociones y una de las mejores formas de hacerlo es haciéndonos reír. Pero el humor también es una de las cosas más difíciles de hacer bien. La sátira en particular puede salir mal con demasiada facilidad. ¿La gente entenderá que es una sátira? ¿Se entenderá? ¿Los satirizados se lo tomarán como algo personal o se sentirán ofendidos? ¿La gente se reirá contigo o de ti?

Y además siempre existe el peligro de que la gente simplemente no lo encuentre divertido. Una campaña mal juzgada puede dañar la reputación de una marca y dejarles la broma encima. Pero si se hace con mano hábil, la sátira puede crear una conexión tan fuerte con el público que el anuncio se convierte en una campaña memorable que se vuelve viral. Aquí hay siete de los mejores anuncios satíricos de la última década que creemos que acertaron. Para ver más anuncios de todas las formas y tamaños, consulte nuestros anuncios impresos favoritos de todos los tiempos.

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