De la red de compras desde el hogar al nombre del hogar: Amazon

Amazon es un excelente ejemplo de una empresa que ha revolucionado la industria minorista tradicional a través del comercio electrónico.

Fundada en 1994 por Jeff Bezos, Amazon se centró inicialmente en brindar una experiencia de compra en línea conveniente y asequible para clientes de bajos recursos y sin servicios, centrándose en los libros.

En ese momento, los minoristas tradicionales descartaron la amenaza del comercio electrónico y no la tomaron en serio (Entrepreneur, 2017).

Creían que los clientes nunca comprarían productos físicos en línea y que el alto costo de envío disuadiría a los compradores potenciales.

Por ejemplo, a principios de la década de 2000, Australia estaba entre los países líderes en términos de adopción de Internet; sin embargo, menos del 0,5% de las ventas minoristas australianas se realizaban en línea y en ese momento no había datos disponibles sobre la cantidad de ventas al por menor. -actividad empresarial (B2B) (OCDE, 2000).

Al mismo tiempo, en Estados Unidos, el porcentaje de ventas minoristas realizadas en línea ascendió al 0,8% (Pew Research Center, 2008).

Amazon reconoció que había una oportunidad importante para dirigirse a estos clientes ignorados y comenzó a ofrecer envío gratuito para pedidos superiores a una determinada cantidad, así como una amplia selección de productos a precios competitivos (Amazon.com, Inc., 2005).

Identificaron un problema en el mercado, que era la falta de opciones de compra accesibles y convenientes para muchos consumidores, y propusieron una solución nueva e innovadora: un mercado en línea que permitiría a los clientes comprar desde la comodidad de sus propios hogares.

A medida que Amazon mejoró su desempeño y amplió su oferta de productos, gradualmente subió de categoría y comenzó a desafiar el dominio de los minoristas establecidos.

Los minoristas tradicionales fueron tomados por sorpresa por el rápido crecimiento del comercio electrónico y lucharon por mantenerse al día con las innovaciones de Amazon, como la introducción de Amazon Prime y el desarrollo de sus centros logísticos, que en 2017 enviaron más de 5 mil millones de productos en todo el mundo (Amazon .co.uk, Inc, 2018).

Además de su enfoque en el comercio electrónico, Amazon también ha demostrado un pensamiento disruptivo en la forma en que ha buscado crear nuevos mercados y oportunidades de crecimiento.

Por ejemplo, la empresa ha revolucionado la industria del entretenimiento mediante el desarrollo de Amazon Prime Video, un servicio de streaming que compite con jugadores establecidos como Netflix, HBO Max, Hulu y Disney+ (Congressional Research Service, 2020).

Amazon también ha revolucionado la industria de la computación en la nube mediante el lanzamiento de Amazon Web Services, que ofrece una gama de servicios que incluyen almacenamiento, informática y gestión de bases de datos (Investopedia, 2022).

La estrategia comercial y el enfoque de innovación de Amazon pueden verse como un excelente ejemplo de pensamiento disruptivo, ya que la compañía ha buscado constantemente desafiar el status quo e impulsar el cambio y la disrupción en una variedad de mercados e industrias.

El pensamiento disruptivo implica generar ideas innovadoras y no convencionales que tienen el potencial de alterar mercados o industrias.

Es importante en el entorno empresarial actual que cambia rápidamente, ya que puede ayudar a las empresas y organizaciones a diferenciarse y crear valor.

En general, el pensamiento disruptivo tiene el potencial de impulsar la innovación y mejorar procesos y productos, pero requiere una combinación de pensamiento creativo y comercial y la capacidad de convertir las ideas en acción.