La naturaleza muerta no es del agrado de todos (requiere un cierto conjunto de técnicas de pintura), pero para mí siempre ha sido una de mis favoritas. Me gusta tener control total sobre los colores y el estilo de la configuración, los objetos, las cortinas y la forma en que todos funcionan juntos.

Las flores del jardín son imprescindibles, y en este cuadro la cafetera y las tazas retro realmente marcan el color y el tono. Me tomo mi tiempo para lograr la configuración correcta. Mi objetivo es un cuadro muy relajado, sin muchos detalles pero ojalá con mucha vida y energía.

Una capa base puede ser muy áspera

Un simple visor puede precisar la composición

No olvides centrarte en el espacio negativo.

Construye todo el tablero al mismo tiempo.

Los detalles se pueden tallar en pintura espesa.

Los colores llamativos se bloquean con un pincel amplio.

Una vez que haya terminado la pintura base, es hora de hacer una pausa.

Los colores pálidos se raspan con una espátula.

Trabajar con un cuchillo mantiene la composición suelta.

Los tonos contrastantes ayudan a que los colores resalten.

Tenga cuidado de no trabajar demasiado la pintura.